Circuito argumentativo

Circuito argumentativo

Finalmente, en la conclusión se reitera la hipótesis y con base en los argumentos se comprueba o se invalida.

Lo relevante en un texto demostrativo es la organización de los argumentos al interior del discurso para darle veracidad a la información que aporta, la cual también está sustentada en los resultados de investigaciones y respaldos de autoridad. Para ejemplificar lo anterior, vamos a leer por pasos el texto Rapelear en el vacío: la depresión para que puedas identificar los componentes del circuito argumentativo. Da clic en cada pestaña para seguirlos.

En los aprendizajes anteriores hemos visto las características del texto argumentativo demostrativo, los tipos de argumentos que dan validez al proceso argumentativo y en consecuencia, su organización textual. En este apartado aprenderás cómo es la organización lógica del texto argumentativo demostrativo, a partir de su circuito argumentativo.

Recordarás que el texto argumentativo se estructura de la siguiente forma: en la introducción se presenta la tesis, que es la proposición que se deberá demostrar argumentando; estos argumentos se presentan en el desarrollo del texto, allí encontraremos que el enunciatario recurrirá a respaldos de autoridad como referencias a expertos y datos (estadísticas, citas textuales, etc.).

 

 

  Introducción o planteamiento: buscando la tesis

Rapelear en el vacío: la depresión en la adolescencia
Eduardo Thomas

Lee el siguiente fragmento del artículo mencionado. Fíjate en las partes subrayadas.

Más que una simple tristeza o una crisis, es una enfermedad mental que se agrupa dentro de los llamados trastornos afectivos o del ánimo. Sus manifestaciones, evolución y pronóstico, así como sus causas fisiológicas, se conocen y tienen un tratamiento eficaz.

El nudo es sencillo, corre bien, no se atora ni se aflojará con el peso. No es el nudo que cierra la lazada en espiral, como en las películas, el cual delata de inmediato su siniestro uso. Román no está pensando en películas. Aprendió a hacer ese tipo de nudos con los Boy Scouts. Tampoco está pensando en eso.

Por la ventana de su recámara puede ver un cielo limpio, con dos o tres nubes lejanas que brillan al reflejo de la luz que muere en el horizonte.

También se le había ocurrido tirarse de cabeza por la ventana. Pero el horror de oír el estallido de su cráneo al romperse contra el piso, la posibilidad de no alcanzar el objetivo final y quedar lisiado, hicieron que desechara esa idea. Igual descartó, por inseguros, otros procedimientos, como cortarse las venas o tomar un montón de medicamentos.

Sin detenerse a ver las nubes ni las ramas mecerse con el viento, Román tensa la cuerda. No duda que soportará su peso: es la cuerda que usó para rapelear en las últimas salidas con el grupo de los Boy Scouts. Desde entonces ha pasado más de un año (hoy tiene 17), y en los días recientes, cuando ha pensado en esos campamentos, le parecen tan lejanos... como si hubiera sido en otra vida. Ya no se reconoce en ese Román alegre y emprendedor que siempre estaba de broma [...]

Ahora no se ocupa de esos recuerdos. Con manos temblorosas, termina de comprobar que el nudo funcione. Tiene prisa. No hay nadie en casa y tendrá por lo menos dos horas antes de que regresen su hermano y sus padres. Ellos sí habían notado los cambios en Román desde hacía dos o tres meses. Cuando el médico le preguntó desde cuándo se había sentido cambiado, primero le pareció que ese doctor estaba loco, que él siempre había sido así, como es. Entonces recordó que, precisamente unos días antes, él mismo había llegado a la conclusión de que su vida ya no era igual. Le parecía intolerable desde hacía más de dos semanas. Meses atrás, cuando cambió de escuela y tuvo que dejar el grupo Clan de los Boy Scouts, se había tornado hosco y no quería ver a nadie.

Este es el inicio del artículo. En él podemos ver con claridad que Román está intentando suicidarse, de ahí podemos inferir la siguiente tesis: Román padece depresión.

 

 

  Desarrollo de la argumentación

Continúa la historia de Román:

 

Al principio sus padres no le dieron mucha importancia a este cambio. Pensaron que era natural, que todos los adolescentes son irritables, huraños y desconfiados.

Su madre se alarmó cuando vio que Román se negaba a salir con los amigos y que se la pasaba dormido la mayor parte del día, mientras que por la noche deambulaba buscando el sueño por los rincones de la casa. La imagen de esa sombra sufriente que recorría pasillos y estancias en busca de un lugar apacible para descansar hizo que la madre de Román recordara a su propia madre, que a los 45 años empezó a dormir durante el día y vivir de noche, sin hablar con nadie, taciturna hasta el día de su prematura muerte. Horrorizada, urgió a su esposo que aceptara buscar un psiquiatra que ayudara a su hijo.

Luis, el hermano, que ya había superado la adolescencia, sabía que lo de Román no era simple apatía. Sabía, por haberlo vivido recientemente, que por más que uno se ponga huraño y malhumorado, mantiene buenas relaciones con los amigos y que, fuera de casa, uno se puede divertir. Que siempre hay algo que te mueve, algo que te mantiene conectado a la vida: una novia, un pasatiempo. Román había perdido todo eso.[...]

Cuando el médico les explicó que con la depresión se pierde todo interés y que lo único que se desea es la soledad o la muerte, Luis lo vio con claridad. [...]

Sacude la cabeza, como para alejar un mal pensamiento. Luego se dice: no tengo de otros, todos mis pensamientos son malos. No sirvo para nada, soy un inútil.

Román desvía la vista, haciendo una mueca que pretende ser sonrisa. Intenta retomar el hilo de sus pensamientos: ¿A qué venía?... no sé… algo se me olvida… ¿dejar una nota? Siente nuevamente el latir apresurado de su corazón. Le falta el aire, se acerca a la ventana, pero es inútil: la respiración no mejora y el temblor se ha instalado nuevamente. Otra vez la crisis, piensa, volveré a perder el control, ya no sé qué hacer. Me ahogo, me falta el… Puede ser un infarto esta vez… me duele el pecho… y si mejor me arrojo por la ventana… de una vez, acabar ya… [...]

Desesperado, azota la cuerda contra el piso y súbitamente la crisis empieza a amainar. Con las piernas separadas, los brazos caídos, desfalleciente y mirando la cuerda a sus pies, retoma un ritmo sosegado de respiración y se siente nuevamente dueño de sus pensamientos.


Continúa la sintomatología. Lo resaltado en amarillo corresponde al punto de vista de los padres de Román, lo que está en rosa es el de la madre, y lo que está en gris del hermano. En verde, volvemos a los sentimientos de Román. Todas estas son pistas que nos ayudarán a entender mejor la enfermedad de Román.

 

  Reconstruyendo los argumentos

Hasta aquí podemos reconstruir los argumentos que apoyan la tesis "Román padece depresión" a partir de los puntos de vista de su familia y de sus propios pensamientos y emociones. Así tenemos la siguiente sintomatología:

  1. Cambió su forma de ser a consecuencia del cambio de escuela y dejar a los Boy Scouts.
  2. Tiene pensamientos derrotistas (“no sirvo para nada, soy un inútil”).
  3. Padece “crisis de ansiedad”.
  4. No come ni duerme. Siente que le falta el aire.
  5. Tiene desinterés por la escuela y los amigos.
  6. Su madre se alarmó al recordar lo que hacía su propia madre antes de morir: dormir en el día y por la noche deambular por la casa. También observó que no quería salir de casa con sus amigos.
  7. Luis su hermano, observó que Román no tenía una simple apatía, porque siempre hay algo que te mantiene a la vida.
  8. El médico le ha preguntado si piensa en matarse.
  9. Realmente no se quiere matar.

 

  Argumentar con apoyos de autoridad

Ahora buscaremos en el mismo texto las bases científicas para determinar no sólo que Román está deprimido, sino qué tipo de depresión padece. Para ello, continuemos con el artículo:

Por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2000 se realizó una encuesta en varios países, México incluido, para determinar de manera más objetiva el grado de afectación de la salud mental en la población general. En México se llevó a cabo la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica (ENEP). [...] Los resultados [...] se publicaron en agosto de 2003 en la revista Salud Mental, del Instituto Nacional de Psiquiatría "Ramón de la Fuente". He aquí algunos de los hallazgos: Tres de cada 10 mexicanos han sufrido alguna enfermedad mental a lo largo de su vida; tres de cada 20 la ha sufrido en el último año y uno de cada 20 la sufre en los presentes 30 días. La atención que recibe esta inmensa población de enfermos es mínima. Sabemos, por ejemplo, que de los casos de depresión mayor, sólo el 20 % busca ayuda profesional. A lo largo de la vida hay dos picos en el número de casos de depresión mayor que se presentan anualmente: a los 17 y a los 35 años. Esto significa que en estas edades, por razones aún no aclaradas del todo, hay mayor riesgo de que se presente un episodio depresivo. En la revista Salud Pública de México se publicó otro artículo (No.5, sep-oct de 2004), también a partir de la información de la ENEP, que nos informa que el 2% de la población, es decir, 2 000 000 de personas, tuvieron por primera vez un episodio depresivo mayor antes de los 18 años, y aunque el porcentaje es menor que en otros países (en Estados Unidos algunos estudios reportan hasta un 5%), no deja de ser alarmante.



 

  Más apoyos de autoridad

Ya que tenemos una idea más clara sobre la depresión, continuemos con el caso de Román. Sigue leyendo el texto:

Los trastornos afectivos

Román tiene un trastorno depresivo. Es una enfermedad mental que se agrupa dentro de los llamados trastornos afectivos o del ánimo, no una simple tristeza ni una crisis de la adolescencia.[...]El ánimo está controlado por el sistema nervioso. Diversos circuitos neuronales del cerebro se encargan de regular nuestras emociones. [...]

El ánimo es un conjunto de reacciones que nos permite adaptarnos a las circunstancias que vivimos. [...] Los trastornos afectivos ocurren cuando algo afecta el funcionamiento de las células que constituyen los circuitos reguladores del ánimo.

La incapacidad de mantener un ánimo que permita funcionar de manera adaptativa con el entorno y consigo mismo constituye el espectro de los trastornos afectivos. El estado de ánimo del afectado puede ir desde la tristeza más profunda hasta la exaltación eufórica.

Según cómo aparecen y evolucionan, los trastornos afectivos se clasifican en cuatro modos básicos, que pueden tener variantes e intensidades diferentes:

Trastorno afectivo bipolar. En este caso el trastorno evoluciona con periodos largos de depresión que se alternan con estados de euforia y aceleración de todos los procesos mentales. Si los síntomas de exaltación anímica son graves, se clasifica como tipo I, si son atenuados se clasifica como tipo II.[...]

Trastorno distímico. Se trata de una depresión crónica, no episódica, de por lo menos dos años de duración (en niños y adolescentes la duración mínima para establecer el diagnóstico es de un año), aunque de intensidad leve.

Trastorno ciclotímico. En este caso el ánimo fluctúa de manera constante, por lo menos durante dos años, entre síntomas depresivos y eufóricos, pero con intensidad leve, de manera que no se pude establecer el diagnóstico de bipolaridad o depresión mayor.

Trastorno depresivo mayor. Consiste en uno o más episodios depresivos sin episodios eufóricos.

En esta parte hemos pasado de la narración de la sintomatología de Román al respaldo científico de ella, esos son los argumentos demostrativos. En este punto ya te puedes hacer una hipótesis de cuál es el tipo de trastorno depresivo que tiene Román. Compara la lista de síntomas con la descripción de esta pestaña.

 

  Conclusiones

¿Cómo es la depresión?

En la depresión, la percepción del mundo cambia. Todo parece sombrío, lento y vagamente amenazador, lo que produce una tendencia al aislamiento, a la ansiedad, la falta de concentración y la disminución de la capacidad de atención. [...] Se apoderan de su pensamiento ideas pesimistas, de enfermedad, de muerte y de suicidio, que con frecuencia llevan a su realización. El enfermo muestra también un marcado desinterés por cosas que anteriormente le resultaban atractivas, pierde la capacidad de disfrutar; generalmente abandona su cuidado personal, y se dedica a rumiar ideas pesimistas.[...] Casi siempre puede empezar a dormir bien, pero se despierta por la madrugada para reiniciar el ciclo de desesperanza. Con mucha frecuencia también pierde el apetito y baja de peso notablemente. En resumen, es exactamente lo que le ocurre a Román. Sin embargo, en los adolescentes el cuadro clínico no siempre es tan claro. En ellos, como en los niños, los síntomas pueden estar enmascarados por intensa irritabilidad y conductas agresivas. [...]

El diagnóstico

Aunque el diagnóstico en ocasiones puede ser complicado, la mayoría de las veces se establece de manera sencilla con una buena entrevista clínica que incluya antecedentes familiares, descripción detallada de los síntomas, su evolución desde el inicio, intensidad, síntomas físicos que pueden acompañarlos (como cambios en el apetito, el peso corporal y el ritmo de sueño y vigilia)[...]

Las causas

Se puede decir que no hay duda que Román tiene un episodio depresivo mayor, pero, ¿por qué le pasa esto a él precisamente? [...]Román tiene antecedentes familiares de depresión.[...] hace tiempo sabemos que la depresión es una enfermedad familiar. Los estudios que se han hecho indican sin duda que los miembros de una familia con depresión tienen mayor riesgo de sufrirla que la población general. Si uno de los padres la sufre, el riesgo para los hijos es del 28%, mientras que para la población general es del 5%.

En esta parte se refuerza la tesis y se comprueba: lo que está subrayado con amarillo es el resumen de todo el texto. En la conclusión se retoman el planteamiento y los argumentos con respaldos que avalen la tesis. En este caso es: "Román tiene un episodio depresivo mayor". Todo este recorrido que hemos hecho es el circuito argumentativo.


 

 

Lo que hemos trabajado fue la versión resumida del texto pero si te interesa, puedes consultar el artículo completo.

Te sugerimos realizar el Ejercicio 2 para que practiques todo lo aprendido hasta ahora.