Cine

Si bien todo material audiovisual forma parte de los textos icónico-verbales, el cine fue el pionero en integrar imagen en movimiento y posteriormente audio (palabra hablada, sonido ambiental, música, efectos especiales) y color, elementos que se complementan para lograr en el espectador la construcción del referente y el efecto de sentido.

Durante la proyección de una película, como espectadores experimentamos diferentes emociones, tanto por lo que vemos (colores y lugares pueden hacernos sentir soledad, tristeza, alegría, enojo, etc.), como por lo que escuchamos (hay instrumentos musicales que emiten sonidos que pueden relajarnos o alterarnos, según lo requiera la acción de la escena), de ahí que en la elaboración de un film participe un amplio equipo de especialistas en los diferentes elementos que lo componen como la fotografía, la música, los efectos especiales, el vestuario, la escenografía, la caracterización de los personajes, entre otros.

Los personajes son muy importantes en este medio de comunicación masivo, ya que nos generan sentimientos a partir de su actuación: su semblante, tono de voz y acciones.
El Santo: héroe clásico de las películas mexicanas

Por ejemplo, en las películas de terror, es común encontrar al “espíritu” o “fantasma” de alguien, y nos generará miedo si su cabello está despeinado, su rostro es en exceso pálido y sus ojos son rojos, brillantes o totalmente en blanco, además de su semblante serio o con expresión de enojo o rencor; caso curioso resulta, cuando se nos presenta un “espíritu” o “fantasma”, tal vez también despeinado y en harapos, pero con ojos tiernos, alegres o tristes, los sentimientos que nos generarán serán de compasión, tal vez confianza y, por qué no, temor (por tratarse de un muerto), pero no pánico; posteriormente nuestros sentimientos pueden cambiar de acuerdo con las acciones del “espíritu”, pues si ayudan o protegen a la gente, entonces nos inspirarán confianza, en caso de que la dañe o maten, por supuesto que nos atemorizarán.

Fragmento de The shining (El resplandor) de Stanley Kubrick

La música también contribuye a nuestra percepción de la personalidad de un personaje, de una acción o del riesgo de permanecer en algún lugar, pues melodías tranquilas nos indican que todo está bien, en calma o en equilibrio; música estruendosa puede indicar acción fuerte como peleas, huidas, persecuciones; existen tonos totalmente diseñados para alterar el sistema nervioso, lo cual, conjugado con ambientes desagradables y tonos oscuros o rojos, en verdad lograr alterar los nervios del espectador.

Fragmento de Psycho (Psicosis) de Alfred Hitchcock

Por ejemplo: Alfred Hitchcock al dirigir Psicosis (1960), dio instrucciones precisas para que la música fuera elaborada exclusivamente con notas agudas de viola, pues está comprobado científicamente que alcanza los mismos decibeles que los gritos histéricos de una mujer, por lo tanto, en los momentos de mayor tensión en esa película, es frecuente escuchar a tal instrumento poniendo de punta los nervios del público.

En cuanto a los ambientes, la experiencia de cada espectador le indica en qué lugares no deberían meterse los personajes pues pueden resultar peligrosos para su integridad física, por ejemplo, en la oscuridad todo resulta peligroso; de día son peligrosos los lugares sombríos, y así, los presupuestos ideológicos tienen a relacionar el mal con la oscuridad y el bien con la luz.

A veces, los cineastas juegan con los presupuestos ideológicos de las personas y rompen los paradigmas, presentando personajes o lugares que en un principio generaban confianza y que después muestran su “verdadera cara” pues son malvados y peligrosos, y viceversa, pues resulta que se desconfiaba del personaje que resulta ser un héroe. Así que, como espectador de films, debemos estar alerta a todos los elementos que componen la película.