Las mejores técnicas agrícolas, esencialmente en la canalización de aguas, hicieron posible una concentración de población que serviría de base económica de la ciudad y de mano de obra para las grandes construcciones.
Algunos grupos se instalaron en el valle de Teotihuacan para formar algunas aldeas agrícolas, aprovechando los manantiales y las tierras fértiles del lugar. Cerca se encontraban yacimientos de obsidiana, cristal volcánico de color negro usado para fabricar herramientas e instrumentos de trabajo, dedicándose, fundamentalmente a la agricultura; cultivaban maíz, frijol, chile y calabaza.
Quetzalcóatl y Tláloc tuvieron presencia en la vida cotidiana de los pobladores. El primero como protector de los hombres y el segundo, como el dios de la lluvia. El culto de ambos continuó en las culturas de Mesoamérica hasta la llegada de los españoles.
![]() Cultivo del maíz |