Introducción

Introducción

El siglo XIX ha sido llamado por algunos pensadores “el siglo del liberalismo” debido a la difusión  que esta ideología política tuvo por distintas partes del mundo. El éxito de su expansión estuvo acompañado por el desarrollo y crecimiento de la producción que había llegado a niveles insospechados gracias a la revolución industrial. La preponderancia del modelo burgués de producción había conferido a la burguesía la fuerza necesaria para encabezar las transformaciones políticas.


 

Detrás del brillo del desarrollo se encontraba su contraparte: el atraso de la clase trabajadora. La idílica idea de que el progreso favorecería a todos los grupos sociales no fue una realidad.

La pobreza y marginación habían hecho posible el desarrollo de ideologías contrapuestas al capitalismo, y una vez que los movimientos populares se levantaron al amparo de las nuevas ideas socialistas y comunistas, la burguesía y la nobleza se percataron de qué tan peligrosas resultaban para sus intereses.

De esta manera, el siglo XIX fue testigo de un importante retroceso político que permitió la restauración de la monarquía, paradójicamente, con la complacencia de la burguesía.

A partir de ese momento, la implantación del liberalismo estuvo atada a evitar toda concesión a las clases no privilegiadas.

De esta manera, los promotores del liberalismo se enfocaron en la elaboración de una constitución que sería el documento en donde quedarían reconocidos los derechos del hombre y definida la forma de gobierno y  la división de poderes, así como el sufragio y la soberanía, otorgándoles la condición de principios fundamentales. Te invitamos a que revises los siguientes textos para que conozcas en qué consiste cada uno de ellos.


Con este material conocerás los principios del liberalismo político a través de lecturas de textos y análisis de fuentes primarias, a fin de que identifiques los elementos ideológicos sobre los que se sustentó el sistema capitalista.

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